Optimización de la instalación de refrigeración y climatización de un centro de datos mediante un sistema de control de supervisión OEM
En los centros de datos, donde los sistemas de refrigeración de TI representan una parte significativa de los costes operativos, una gestión térmica eficiente es fundamental. En este documento se analizan las ventajas de confiar el control total de la planta de refrigeración y del sistema de supervisión general directamente al fabricante de los equipos de climatización, en lugar de recurrir a un proveedor externo de sistemas de control.
Todo ello garantizando la estabilidad y la resiliencia del sistema, el cumplimiento de los acuerdos de nivel de servicio (SLA) con los clientes y la adecuación a los requisitos clave del proyecto.
Nuestros resultados muestran que, a medida que aumenta la participación de los fabricantes de equipos originales (OEM) en los controles
Nuestros resultados muestran que, a medida que aumenta la implicación de los fabricantes de equipos originales (OEM) en los controles —desde el control exclusivo de los equipos hasta el control de la instalación de climatización y el control del sistema de supervisión—, se produce una mejora en el índice de eficiencia energética de toda la instalación y una reducción en el consumo total de energía del sistema. El ahorro energético anual oscila entre el 7 % y el 30 %* del consumo energético total del sistema de refrigeración cuando el OEM es responsable del control de la sala de máquinas de refrigeración, y entre el 10 % y el 50 %* cuando el OEM es responsable del control de supervisión de todo el sistema de climatización.
Más allá del rendimiento energético, esta estrategia simplifica la coordinación del sistema al consolidar la responsabilidad en un único experto: el fabricante del equipo. Al haber una sola parte responsable del funcionamiento y la optimización, se reduce la fragmentación, se agiliza la comunicación y se acelera la resolución de problemas. Para los operadores de centros de datos, esto se traduce en una menor complejidad, menos conflictos entre proveedores y una mayor confianza en la fiabilidad y la eficiencia de su infraestructura de refrigeración, lo que les permite centrar sus recursos en las operaciones principales.







